GUÍA PARA AUTORES
CÓMO PRESENTAR TU MANUSCRITO
Una guía práctica para preparar correctamente tu original antes de contratar servicios editoriales.
Evitarás errores, reducirá costes innecesarios y facilitarás el proceso editorial.


Por Fernando Gahete
Editor en Rúnica


Un manuscrito preparado para edición debe ser limpio, ordenado y fácil de interpretar.
Después de más de veinte años trabajando en edición y producción de libros, he recibido originales de todos los colores posibles. Y te puedo garantizar que hay una diferencia enorme entre trabajar con un documento bien organizado y tener que deshacer todos los problemas que, sin mala intención, el autor ha "fabricado" en su manuscrito.
¿Por qué deberías revisar tu manuscrito antes de contratar servicios editoriales?
Porque un documento claro, bien presentado y con una jerarquía fácil de entender da muchos menos problemas. Si, además, entregas por separado las imágenes y recursos, dejando tus anotaciones e indicaciones aparte, el profesional que lo recibe sabe desde el primer momento que trata con un autor con experiencia y profesionalidad.
El trabajo extra que supone limpiar el texto, ordenar materiales o corregir algunos de los errores habituales que vas a descubrir en esta guía se traduce, al final, en horas de trabajo.
Y esas horas podrías terminar pagándolas tú.
¿Qué deberías revisar antes de entregar tu manuscrito?
No necesitas conocimientos de diseño editorial. Basta con seguir algunos criterios básicos:
Trabaja siempre con un archivo editable identificado como definitivo.
Mantén una estructura clara de capítulos, apartados, títulos y subtítulos.
Utiliza un formato sencillo y coherente en todo el documento.
No uses espacios, tabuladores o saltos de línea para intentar maquetar la página.
Inserta las notas mediante la herramienta automática del procesador de textos.
Entrega imágenes, gráficas y otros materiales como archivos independientes.
Mantén un único criterio de citas, referencias y bibliografía.
Separa tus indicaciones para el diseñador del contenido real del manuscrito.
Lo que parece una ayuda es un problema
Los dobles espacios pueden corregirse en segundos. Cientos de tabuladores utilizados para crear sangrías no. El equipo editorial tendrá que entender tu sistema, deshacerlo completamente y crear uno que verdaderamente tenga sentido.
Una imagen dentro de Word puede servir como referencia, pero si no existe el archivo original con suficiente resolución será imposible utilizarla correctamente en impresión. Te garantizo que tendrás que buscar esas imágenes de nuevo, enviarlas por correo electrónico o WeTransfer, cruzar los dedos para que sirvan y, en muchos casos, sustituirlas por otras con mejor calidad. Tú verás.
Cuanto menos tenga que adivinar, corregir o deshacer el profesional que recibe el manuscrito, más fluido será todo el proceso. Y eso evita horas de trabajo. Ya sabes qué puede significar.
Por eso he preparado esta guía
Cómo presentar tu manuscrito reúne en diez apartados las principales recomendaciones para entregar correctamente un original antes de contratar servicios de edición, corrección o maquetación.
Incluye pautas sobre archivos, estructura, tipografía, párrafos, espacios, títulos, imágenes, gráficas, tablas, notas, bibliografía e instrucciones de diseño.
En la propia guía encontrarás una versión preparada siguiendo estos mismos criterios, para que puedas utilizarla como referencia visual. Y es gratis.
Un buen manuscrito
no se parece en nada a un libro publicado
Uno de los errores más habituales al preparar un original es intentar maquetarlo antes de tiempo.
Los cambios tipográficos, los tabuladores, los saltos de página, los espacios para alinear textos, las imágenes incrustadas o los títulos formateados “a mano” pueden parecer ayudas al editor. En realidad es todo lo contrario.



